Fue un 29 de julio, hace 35 años, en 1990
La “Ambición Rubia”, Madonna, y el “Príncipe de Indianápolis”, Prince, coincidieron en sendos conciertos en Vigo y A Coruña. Actuaciones que se repartieron público y más rivalidad popular. Estos conciertos históricos permitieron a las dos entrar en el selecto grupo de ciudades españolas y europeas que contaban en las giras de las grandes estrellas musicales internacionales.
Galicia, epicentro musical
Hace 35 años, el 29 de julio de 1990, Galicia se convirtió en el epicentro de la música pop mundial con la coincidencia de dos conciertos que hicieron historia. La «Reina del Pop», Madonna, llegó a Vigo con su aclamada gira Blond Ambition Tour, una producción teatral y provocadora que ya estaba dando de qué hablar en todo el mundo.
El concierto tuvo lugar en el Estadio de Balaídos y congregó a una multitud estimada entre 15.000 y 20.000 personas.
El espectáculo de Madonna
El espectáculo fue un derroche de coreografías atrevidas, vestuario icónico (como el famoso corsé de Jean Paul Gaultier) y una puesta en escena que mezclaba elementos religiosos y sexuales, generando controversia y fascinación a partes iguales.
Uno de los momentos más memorables para los vigueses fue cuando Madonna se enfundó una camiseta del Celta de Vigo, desatando la euforia del público y dejando una imagen grabada para la historia local. Este gesto no solo conectó con los asistentes, sino que también elevó a Vigo al mapa de los grandes eventos musicales internacionales.
La gira Blond Ambition es considerada, hoy en día, un hito en la forma de concebir los conciertos de pop, elevando el listón para futuras producciones.

Prince en A Coruña
Simultáneamente, el inigualable Prince deslumbraba en A Coruña con su Nude Tour. El concierto se celebró en el campo del colegio Santa María del Mar ante unas 20.000 a 22.000 personas, ansiosas por ver al «rey de la década de los noventa» en acción.
El espectáculo de Prince, aunque quizás más «simple» en su escenografía que el de Madonna, fue igualmente potente y cautivador. Prince demostró su maestría musical y su carisma en el escenario, alternando momentos de puro virtuosismo con la guitarra y el piano.
Temas como Purple Rain, donde se acompañó solo de su guitarra, o Nothing Compares 2 U, al piano, ofrecieron momentos de profunda intimidad y emoción. Las crónicas de la época destacaron su destreza bailando y su capacidad para conectar con el público durante la hora y media que duró el show.

Un día histórico
En definitiva, el 29 de julio de 1990 quedó grabado en la memoria colectiva de Galicia como el día en que dos de los artistas más influyentes del siglo XX recalaron en sus ciudades, abriendo la puerta a futuras visitas de estrellas internacionales y consolidando la región como un punto de referencia para los grandes conciertos.
Fue una jornada que dejó claro el impacto cultural y la capacidad de movilización que la música podía generar en Galicia.
