


Así se despedía un año más la Fiesta de la Reconquista de Vigo, con gritos y abucheos que acompañaban a los franceses de Napoleón, por la dársena de A Laxe, hasta embarcar en el Evangelina Uno, barco inglés, que los llevaría mar adentro hasta su prisión en Gran Bretaña.







Cada 28 de marzo, Vigo rememora la Reconquista de la ciudad frente a las tropas francesas. Durante un intenso fin de semana, se recrea en las calles el ambiente de aquel día de 1809. La zona histórica se convierte en un inmenso mercado del S.XIX y en sus calles se pueden encontrar con pequeñas escaramuzas entre franceses y vigueses, representaciones teatrales de hechos históricos, soldados, verduleras, peixeiras, campesinos…



Como buena fiesta gallega que se precie, los puestos del mercado están llenos de exquisitos manjares, con especial relevancia para el choripan, que se ha convertido en las últimas ediciones en el alimento representativo de la lucha contra los gabachos. Con un precio entre los 2,5 y los 3,5 euros, en la noche del sábado fue tan alta su demanda que terminaron por agotarse.





En la tarde del domingo, nadie quiso perderse el episodio de la Calle Gamboa, donde se simula el derribo de la puerta de la villa por parte de un grupo de milicianos que portan un ariete y encabezados por Carolo con su hacha, seguido de Cachamuíña.


En la 29ª edición de esta Fiesta de Interés Turístico Nacional, fue nombrada Miliciana de Honor, Marián Mouriño, presidenta de R.C. Celta de Vigo, quien realizó su juramento de lealtad a la ciudad desde el escenario de la Porta do Sol. Acompañándola se encontraba el alcalde de Vigo, Abel Caballero, que en su discurso resaltó que «o gran erro de Napoleón foi vir a ocupar Vigo».



Organizada por la Asociación Veciñal e Cultural Casco Vello de Vigo, esta ha sido sin duda una de las más multitudinarias celebraciones de la Reconquista. No es para menos, si a todo lo anteriormente citado le añadimos las actuaciones musicales, los desfiles de gaitas, los bailes tradicionales, las animaciones infantiles y, tras una larga estación de temporales, por fin, el tan deseado anticiclón.




