Leyendo ahora
Y CUANDO DESPERTÉ…BIBIANO ESTABA ALLÍ.

Y CUANDO DESPERTÉ…BIBIANO ESTABA ALLÍ.

PEPO LOBEIRA

Emotividad, nostalgia, cariño, admiración, alguna qué otra risa, quizás “algunas solas lágrimas” a punto de brotar…todos estos condimentos, y alguno más, fluctuaban en la atmósfera del acto de presentación de Bibiano. Cambiar para ser un mesmo (Galaxia), libro escrito por el periodista Carlos Rego; un acto en el que el presentador, Fernando Franco, gran amigo del homenajeado, estuvo, como acostumbra, brillante en su alocución ante gentes que se reunieron en torno a la huella y el legado de una figura irrepetible, y esto hay que decirlo ya, en la cultura y la industria musical de Galicia. Por allí andaban, entre el público y entre otros, María Xosé Porteiro, María Pereira (flamante directora de la colección Merlín, perteneciente a la editorial galáctica), Teo Cardalda & María Monsonís (siempre Cómplices), el músico Pablo Novoa (Golpes Bajos), el fotógrafo Vitín de las Heras, nuestro querido publicitario Javier Nogueira….y, por supuesto, su viuda, Matusa, y su hijo Dani.

Hemos dicho que Bibiano fue (es) una figura irrepetible, y nos ratificamos, y además en varios frentes de batalla, todos ellos en torno a la música. Así lo afirmó, y lo escribió, Carlos Rego, en una obra que bien pudiera titularse “Bibiano en tres (o cuatro) actos”, a la manera teatral, o “Cuando desperté, Bibiano aún estaba allí”, si recurrimos al egregio relato breve de Augusto Monterroso.

Y es que Bibiano hizo muchas cosas, y las empezó a hacer desde muy jovenzuelo. De hecho, como relata Rego, “A los quince años de edad, ya había montado grupos de pop y beat en Santiago de Compostela” pero, en esto, dio su primer giro cuando conoció al colectivo Voces Ceibes y acarició la canción de autor, aunque muy a su modo, con conceptos mucho más modernos que los de sus compañeros, porque las canciones de Bibiano, siendo de autor, se acercaban al rock progresivo y al jazz rock, no en balde en su primer disco, “Estamos chegando ao mar”, contó con colaboración de componentes del mítico grupo catalán Iceberg, Kitflus, Max Sunyer…un insólito toque de vanguardia en la Galicia musical de aquellos tiempos. Tras este álbum, llegaron otros dos más, “Alcabre” y “Alumnio”, y hasta un grupo denominado Trenvigo entre cuyo repertorio ¡pásmense! hasta se contemplaba una versión en gallego del célebre tema de los Beatles “Lucy in the Sky with Diamonds”.

Pero, de repente, Bibiano se mandó a sí mismo parar, pero parar, detenerse (y además definitivamente) como músico, para probar en un territorio cercano pero desde el “otro lado”, como regente de dos locales que se erigieron en emblemáticos de la movida viguesa, el “Satchmo” y el “Kremlin”. Al primero, antiguo nido de jazzistas, lo convirtió en refugio de neo-pop- rockeros primerizos (¡vaya ensamble de palabras) encabezados por Siniestro Total. Y, del segundo, qué decir: quién osase (u ose) afirmar que conoció la movida de Vigo sin pasar por el Kremlin es que miente…o tal vez se ha olvidado, efecto secundario de una noche demasiado larga.

Ver también

Y después le sobrevino la faceta de promotor y productor de conciertos. Y ahí sí que la lió a lo grande. Gracias a sus gestiones, en Vigo tuvimos la oportunidad de asistir a conciertos de superestrellas internacionales, de Madonna a Carlos Santana, de Silvio Rodríguez a Metallica, del festival “Para Vigo me voy” al idem “Afroamérica” celebrado durante tres días consecutivos en el estadio de Balaídos. Y más, muchos más.

A Bibiano tal vez, y sin tal vez, no se le reconocieron en vida todos sus méritos, por no decir sus hazañas, pero sin duda con este libro vamos a “resetearnos”, a reiniciar, y a guardarlo y expandirlo en la memoria por los siglos de los siglos. ¡Amen! (sin acento)

Vuelve al comienzo