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Miguel Lago: «Yo no soy más que un emigrante que está deseando volver a Vigo. Es mi casa»

Miguel Lago: «Yo no soy más que un emigrante que está deseando volver a Vigo. Es mi casa»

Miguel Lago en el teatro García Barbón de Vigo

Texto: Víctor Blanco ~ Fotos: Pavi.

Nos recibe Miguel Lago, apenas media hora antes de su cita anual con Vigo, con su teatro: “el García Barbón que no tiene comparación en España”; y con mariposas en el estómago: “Sí, en esta actuación, sí las tengo, porque supone el fin de la temporada y desde hace diez años elijo Vigo”. Desde que debutó en el año 2000 en el Club de la Comedia, con apenas 18, Miguel se ha convertido en uno de los referentes de la comedia “stand up” en España. Original y provocador, además de recorrer España con su espectáculo “Más libre que nunca”, llena, cada fin de semana, el teatro Alcázar de Madrid; lleva ya 16 temporadas consecutivas. Todo un récord.

Miguel Lago con su equipo en el teatro

Miguel hace pruebas de sonido, canta sobre el escenario y con sus manos invita a participar a un público aún invisible, pero que en apenas treinta minutos llenará el teatro. “Esta actuación es muy especial, viene mi abuela Mercedes con casi 91 años y gran parte de la familia”.

Una actuación de Miguel Lago es una historia de su vida, nos cuenta Miguel sentado en la platea, “por eso yo hablo de mi vida, porque es lo que no puede contar otro cómico. Si consigues ser único en la manera de ver el mundo, te diferencias de los demás”.

“Lo único que te diferencia es el punto de vista, y el punto de vista original es el tuyo”

El humor de Miguel es tan irreverente como fino, tan políticamente incorrecto como genuino. Puede hacer que te sientas incómodo en la butaca, unas veces, a la vez que te identificas con lo que escuchas, otras. El título de su espectáculo: “Más Libre que nunca”.

“Me empezaron a dar mucha leña hace 3 o 4 años. Yo decía, pero si estoy haciendo el mismo humor desde hace 25. Estos últimos 5 o 7 años, que han sido durísimos contra la libertad de expresión y contra la libertad del pensamiento, se están dando la vuelta, la gente ya no baja la cabeza y ahora opina como quiere. A mí eso me gusta mucho. De hecho, sí te puedo adelantar que mi próximo espectáculo será ‘Miserable Parte 2’. Será una vuelta más, vuelvo al ‘hijoputismo’ extremo porque durante unos años he ido, no con el freno de mano echado, pero sí a una velocidad más baja. Y en la temporada que viene, viendo que ya por fin las cosas van cambiando, voy a volver a ponerme a dos ruedas en las curvas”.

“Vuelvo al ‘hijoputismo’ extremo, vuelvo a ponerme a dos ruedas en las curvas”

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Sobre el escenario, el tono, la gestualidad y los silencios de Miguel enlazan historias de su vida que enganchan a los espectadores con reacciones que van de la carcajada descontrolada a la sonrisa irónica. El artista marca el ritmo a un público siempre diverso. “Yo sé que funciono mejor de Despeñaperros para arriba, de Despeñaperros para abajo me cuesta un poquito más”. Tercia en la conversación Fernando Bleda, que es el presentador del espectáculo y mano derecha de Miguel en todo lo que tiene que ver con lo artístico en televisión. “Creo que un poco sí, en el norte a la gente le entra mejor el concepto de comedia que hacemos nosotros. De Despeñaperros para abajo hay también mucha comedia, pero igual se acerca más a la guasa, más al ‘cuentachistes’”.

Miguel Lago durante la entrevista

No hay chistes en el espectáculo de Miguel. Uno tiene la impresión de que el humor que gusta a los gallegos tiene más que ver con la ironía, con la finura. “Eso sí lo defenderé siempre, tiene mucho que ver con eso”, Miguel reafirma la idea del periodista, “yo no hago un humor directo, mi comedia está no solo en lo que digo, sino en cómo lo digo, y en lo que no digo. Yo creo que hay un ejemplo muy grande, un número uno increíble, que es Roberto Vilar, que es el Jimmy Fallon gallego. Yo siempre lo he dicho, es divertidísimo, pero a Roberto, fuera de Galicia, no le han entendido el humor”.

“El humor gallego es muy de tono y silencios. Marcar el silencio, el cómo te miro, cómo me giro. Tú, Miguel, tienes dos bromas en el espectáculo de esta noche cuyo remate es tu cara y un silencio”, corrobora Fernando.

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Como decíamos, en el espectáculo de Miguel está muy presente su vida y, por tanto, su familia y también su ciudad. No hay ninguna actuación en la que no hable de Vigo, siempre en el corazón, siempre por delante.

“Claro, yo soy muy pesado cuando los traigo a Vigo”, se refiere al equipo con el que viaja habitualmente, “en alguna ocasión les he hecho una ruta de lo que tienen que visitar y los llevé a donde estaba la casa de mi abuela en el barrio de Teis… recuerdo mucho Teis, la calle Sanjurjo Badía, el mercado, allí cerca estaba la casa de mis abuelos. En el ‘Rascacielos’ mi abuelo comenzaba la ruta de vinos y lo terminaba en el ‘Donato’. Y me acuerdo, cuando tenía 7 u 8 años, de los helados de ‘Capri’ en la Alameda y de que mis padres se comían unas patatas con huevos fritos por cien pesetas”.

Miguel Lago sobre el escenario

Miguel sigue recordando: “la primera comunión la hice en el Sagrado Corazón, en la calle Rosalía de Castro; allí también me casé y bauticé a mi primera hija, que es la única que nació aquí en Vigo, el resto ya en Madrid. Esta ciudad, que han conocido mis hijos, es luminosa; y no es un chiste por la Navidad: luminosa, abierta, limpia, bella. Esa no era la ciudad industrial, más pobre, en la que yo crecí, y que nadie se ofenda porque es así”.

“El Vigo de hace 40 años no es el Vigo de 2026, que es maravilloso”

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