Texto: Herminia Rodríguez ~ Fotos: Miguel Caramés.
Bajo las calles del Casco Vello de Vigo permanece oculto uno de los sistemas de abastecimiento de agua más ingeniosos de la historia, heredero directo de una tecnología nacida hace tres mil años en la antigua Persia: los qanats.

Quien pasea hoy por el centro histórico difícilmente imaginará que bajo sus pies discurre una red de galerías subterráneas que, durante más de tres siglos, garantizó el suministro de agua potable a la villa amurallada. Son los llamados viajes de agua, una obra de ingeniería fundamental para comprender la supervivencia de la ciudad antes de las redes modernas.
El origen de una tecnología milenaria
La técnica original consistía en excavar largas galerías subterráneas para conducir el agua desde los acuíferos altos usando únicamente la fuerza de la gravedad. Sin motores ni consumo de energía, este sistema revolucionó el aprovechamiento hídrico. La Península Ibérica adoptó la técnica a partir del siglo VIII con la llegada del Islam y, con el tiempo, Vigo desarrolló su propia red.

La primera referencia documental en Vigo data del 9 de enero de 1601, cuando el rey Felipe III autorizó la conducción de agua desde manantiales exteriores al recinto amurallado mediante canales de piedra. Entre los siglos XVII y XIX, la red se amplió para abastecer a una población creciente que necesitaba el recurso para beber, cocinar, lavar y mantener la higiene dentro de la fortaleza.

Una ingeniería sencilla y eficaz
El funcionamiento de los viajes de agua era tan simple como brillante:
- El pozo madre: excavado sobre el acuífero para captar el agua filtrada de forma natural.
- Las galerías: conductos subterráneos con una pendiente muy suave para que el agua fluyera por gravedad.
- Las lumbreras: pozos verticales que facilitaban la excavación, ventilación y tareas de mantenimiento.
- Las arcas de distribución: depósitos finales desde donde el agua se repartía a fuentes públicas, lavaderos, aljibes y viviendas a través de tuberías de barro cocido, protegida de la contaminación y la evaporación.
Valor estratégico
Más allá del uso cotidiano, estas conducciones eran vitales durante los asedios militares, ya que aseguraban el suministro de agua sin que el enemigo pudiera cortar el acceso desde el exterior.
Vestigios bajo el suelo vigués
Uno de los ejemplos mejor documentados es la histórica mina de Neptuno, en el corazón del casco histórico. En 1888, en el emplazamiento de la antigua fuente homónima, se construyó el Depósito de la Pulguiña, que distribuía agua hacia la Praza da Princesa, la Praza da Igrexa, la rúa Real y el barrio del Berbés.

Arqueólogos modernos han localizado tramos de estas conducciones que avanzaban desde el entorno del castillo de San Sebastián, la rúa Santiago o la rúa Pracer.
“Los túneles secretos que llevaron el agua a Vigo durante más de 300 años”
En 2016, la UNESCO declaró el Qanat Persa como Patrimonio Mundial. Los viajes de agua de Vigo pertenecen a esa misma familia tecnológica. Bajo el bullicio del Casco Vello, kilómetros de galerías silenciosas siguen recordando el ingenio con el que nuestros antepasados supieron dominar el agua.


